El camino hacia el santuario en las montañas era largo y tortuoso. El grupo se encontraba ya a varias horas de viaje desde el Santuario de la Sombra, pero el peso de la misión parecía haber desaparecido un poco, especialmente entre los más cercanos, como Tara y Rhidian.
El paisaje, bañado por la luz dorada del atardecer, proporcionaba el escenario perfecto para momentos más íntimos, aunque la travesía no permitiera muchos descansos. Sin embargo, el tiempo parecía detenerse cuando Rhidian y Tara