El frío de la noche aún envolvía el castillo cuando Tara despertó. Se sentó en la cama, sintiendo su cuerpo todavía tenso por la intensidad de los últimos acontecimientos. Había pasado horas pensando en lo que el cristal le había revelado, en las palabras que aún resonaban en su mente: “Tú eres la última... la única que puede encender la llama perdida.”
Encender la llama…
No tenía idea de lo que significaba exactamente, pero si los Tejedores temían ese poder, entonces debía descubrirlo cuanto a