El ataque de Lilith y Azareth dejó al santuario en una calma tensa. Aunque la batalla no llegó a estallar, su mera presencia demostró que el lugar ya no era seguro. Tara, Rhidian y los demás entendieron que debían actuar rápidamente si querían sobrevivir.
Kael fue el primero en hablar después de que la puerta del santuario se cerrara tras la partida de los enemigos. "No podemos quedarnos aquí. Ellos saben dónde estamos."
"Hay otro refugio", dijo Emma, mirando a Tara. "Es más remoto y mucho más