El aire frío de la mañana trajo consigo un silencio inusual que envolvía la mansión. Tara, aún en el patio trasero, estaba perdida en sus pensamientos. Sus poderes eran cada vez más fuertes y difíciles de controlar. La sensación de que algo oscuro se acercaba no la dejaba tranquila. Rhidian había salido temprano, sin darle explicaciones, y Bella estaba en la biblioteca investigando sobre los Tejedores. Tara aprovechó ese momento para practicar.
Frente a ella, una línea de piedras flotaba en el