Hasta hacía instantes, habían estado jugando como cachorros que se conocían de toda la vida. Al parecer, los lobos de ambos no tenían reparos a la hora de interactuar, sin embargo, en sus formas humanas se miraban con desconfianza.
Alessia había aprendido de su madre, la líder de los nómadas, que a veces, si quieres respuestas y confianza de una persona debes estar dispuesto a darlas tú primero. Aclarándose la garganta, comenzó.
—Mi nombre Alessia, soy hija de la chamán de las tribus nómadas de