Un mes antes:
En las elevadísimas montañas del Norte era demasiado fácil perderse. Las altas cumbres se extendían por millas y millas y no servía de nada guiarse por la posición de los astros porque los montes estaban configurados en posición de meseta y sus escarpadas rocas te forzaban a caminar en círculos entre ellos hasta perder la cordura.
Según las leyendas sólo los nómadas eran capaces de cruzar las filosas cumbres sin que peligrasen sus vidas, pero nuestro muchacho en cuestión no era un