Aquella noche se echaron juntos, hacía demasiado frío y a la loba le castañeteaban los dientes. Mientras más tiempo pasaban juntos, más extraño se sentía Assian. Sabía que debía regresar al sur, pero se rehusaba a dejarla sola. Por mucho que la chica juraba estar esperando a su hermano, en su opinión, estaba perdida, pero era demasiado orgullosa como para pedir ayuda.
Sin embargo, al amanecer, se descubrieron uno en los brazos del otro y en sus formas humanas.
Alessia no lo podía explicar. Sent