CAPÍTULO 12
¿Siempre es así?
Damon ajustó el puño de su manga mientras salía del área de vestidor, sus movimientos precisos, controlados como siempre. La habitación tenía una calma silenciosa, rota solo por el leve susurro de la tela y el suave zumbido del aire acondicionado.
Bianca estaba sentada en el borde de la cama, observándolo. Él le lanzó una breve mirada y luego tomó su reloj.
—Tengo que salir —dijo.
Bianca inclinó ligeramente la cabeza.
—¿Trabajo?
Damon abrochó el reloj en su muñeca.