CAPÍTULO 13
acuerdos comerciales
La ciudad se movía rápido, pero dentro de la oficina de Damon, todo se movía aún más rápido. Ventanas de piso a techo se extendían a lo largo de la pared del fondo, ofreciendo una vista nítida y dominante del horizonte. La luz del sol se filtraba a través del vidrio, reflejándose en superficies pulidas y proyectando líneas limpias por toda la habitación. Todo en ese espacio reflejaba a su dueño: preciso, controlado y poderosamente implacable.
Damon estaba de