CAPÍTULO 18
Una orden
—Trae el coche —ordenó Damon con brusquedad.
La orden cortó el aire antes de que nadie pudiera reaccionar. En cuestión de segundos, todo se puso en movimiento.
Ana dio un paso atrás, dejando espacio. El personal se dispersó para actuar. Pero Damon no esperó a que nadie lo guiara; ya había rodeado a Bianca con un brazo, sosteniéndola con cuidado mientras ella se aferraba a él.
—Puedo caminar —murmuró débilmente.
—No necesitas hacerlo —respondió él, con un tono que no dejaba