XV. Te aconsejo que te cambies el color del pelo
Llegando a la oficina, voy directo a mi minibar privado, aunque no me gusta beber en horario laboral, porque además es contra las reglas, para algo tiene que servirme ser el jodido jefe de esta compañía.
Tomo un sorbo de fuerte whisky que calma mi tensión y miro a través de la ventana el cielo de atardecer a lo lejos y los miles de personas que parecen hormiguitas caminando allá abajo por las calles.
Me interrumpe un golpe en la puerta y de verdad espero que no sea la Secretaria Monroe para ven