LIII. Tenemos que comprometernos
- Fefa, las cosas no son como tú crees, amiga, discúlpame, pero no podía quedarme de brazos cruzados mientras te hundes por ese carácter tan inflexible que tienes, él te quiere ayudar, no te pido que le abras de nuevo tu corazón, pero al menos dale el beneficio de la duda, Estefanía…- me responde Alicia apretando su agarre con nerviosismo en mis manos con miedo de que continúe negándome.
- ¿Dónde está ahora?- le pregunto abriendo mis ojos con más tranquilidad.
- Está parado afuera, en el pasill