Residencia Bellini, Bosque Real - Minutos después.
El trayecto desde el hospital fue un silencio cargado de anticipación. Amelia iba tomada de la mano de Luca, mirando por la ventana cómo la ciudad quedaba atrás. Al llegar a la nueva casa, una fortaleza de cristal y piedra rodeada de árboles, sintió que finalmente cruzaba un umbral hacia una vida que no le pertenecía a nadie más que a ella.
Al entrar, el silencio de la casa fue roto por el suave murmullo de una monitorización médica y el aroma