Residencia Bellini, Bosque Real - Habitación del Bebé.
Amelia permanecía sentada en el sillón de lactancia, con el pequeño Alessandro descansando sobre su pecho. El rítmico sonido del monitor cardiaco, ahora mucho más pausado y estable, era la única música en la habitación. Estaba absorta en la fragilidad de su nieto cuando la puerta se abrió apenas unos centímetros.
Dos pares de ojos curiosos se asomaron.
—¡Mamá! —el susurro de Luciana fue un estallido de alegría contenida.
—¡Shhh! —la reprend