El neonatólogo tomó el portapapeles firmado por Emilio y, con un asentimiento profesional, se llevó la incubadora portátil hacia las puertas dobles de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN). Emilio observó cómo desaparecía la pequeña cápsula de plástico, su mente un vacío paralizado.
Un varón. Un hijo. Sus ojos.
Federico Lombardi seguía allí, una figura paté