Mundo ficciónIniciar sesiónLa adrenalina del día se había disipado, dejando un agotamiento profundo. Eran casi las diez de la noche.
En el hospital, la Dra. Navarro había tomado el control. Había estabilizado a Amelia tras el despertar parcial y había insistido en que todos se fueran. La sobreestimulación, incluso la positiva, era peligrosa. Guillermo, agotado por su colapso y la montaña rusa emocional,







