Hospital de la Ciudad de México - 03:14 AM
El silencio en la sala de espera de terapia intensiva solo era roto por la respiración acompasada de Guillermo, quien finalmente había sucumbido al agotamiento en un sillón.
Emilio, en cambio, no podía dormir. Su mente era un hervidero.
Las piezas no encajaban. Su tío Ricardo, el único en quien había confiado, le había mentido por omisión, presentando a Alessandro Bellini como un simple "socio". Y ese nombre... "Bellini". El mismo nombre que su madre