Capítulo84
Pensé para mis adentros que, por grandes que fueran mis ojos, no se comparaban para nada con el tamaño de sus pechos.

A simple vista, calculé que debía tener una talla D.

Nunca antes había visto unos senos tan grandes y provocativos, ¿cómo no iba a abrir los ojos para mirarlos bien?

Además, fue ella quien salió sin ropa, así que, ¿por qué no iba a mirar?

Claro, todo esto solo lo pensaba en mi mente; jamás me atrevería a decirlo en un tono de voz alta.

—Óscar, pídele disculpas a la hermana Paula,
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