—Luna, no te pongas triste por eso, la verdad es que puedes vivir bien por tu cuenta.
Intentaba cambiar poco a poco la forma de pensar de Luna, haciéndole ver que no tenía por qué aferrarse a las viejas normas.
Solo si lograba que ella se abriera a sí misma, podría yo encontrar la oportunidad que buscaba.
El problema es que Luna era demasiado conservadora.
¡Era difícil de conquistar!
—¿Qué tiene de bueno estar sola? Siempre haciendo todo por mi cuenta, sin tener a nadie con quien hablar. Y, ad