Javier, después de hacer todo esto, se marchó con una sonrisa siniestra en el rostro.
Una vez en su auto, le envió un video a su novia diciendo: —Nena, prepárate y espérame en casa. Ya voy de regreso.
Terminamos de cenar el filete, y ya eran las nueve de la noche.
Paula, con el ánimo a tope, sugirió que fuéramos a un karaoke para seguir la noche con canciones.
Lucía intervino diciendo: —Mejor no, ya es algo tarde, ¿por qué no nos vamos a casa descansar?
Pero Paula replicó de inmediato: —¿Tarde