Pero ahora… había quienes querían romper ese equilibrio.
Y con Aquilino debilitado, sin poder intervenir como antes lo solía hacer, era solo cuestión de tiempo para que todo se viniera abajo.
Yo, sinceramente, no era de los que se metían donde no los llamaban.
Sentía que este tipo de asunto era demasiado grande y, turbio.
Y que, quizás, escapaba por completo a mis capacidades.
Fue entonces, cerca de la hora del cierre, cuando apareció Kallen.
Apenas lo vimos cruzar la puerta, tanto Kiros como yo