—De acuerdo, está bien. Te lo explicare todo —dijo Kallen, bajando la voz y el tono, sabiendo que necesitaba de nosotros.
—Sanación Ósea sí es de Manuel y mío. De hecho, Manuel la compró cuando aún trabajaba en el hospital San Rafael.
—Él pensó, y yo también, que trabajar para uno mismo siempre es mejor que seguir siendo empleado de alguien más. La idea era que Manuel trajera algunos pacientes… poco a poco. Pero las cosas no salieron como esperábamos. Lo despidieron antes de tiempo.
Ah…. Entonce