Ya no me quedaba otro camino.Le hice una promesa a Elrik: en el plazo de un año debía lograr resultados concretos. Si no lo conseguía, tendría que marcharme de Luna por mi propia voluntad.
No quería separarme de Luna, pero tampoco soportaba la idea de irme derrotado, cabizbajo, como un fracasado.
También tengo mi orgullo. No estoy dispuesto a convertirme en la burla de los demás.
Yo también anhelo vivir con dignidad, con una posición que imponga respeto.
—Claro que lo he pensado —respondí, con u