Corrí hacia el borde del río, con el corazón en la garganta, teniendo mucho miedo que la corriente se lo hubiera llevado.
Pero en cuestión de segundos, comprendí que había subestimado a Jorath… ¡y de quémanera!
De pronto, su cabeza apareció entre las aguasembravecidas, y no solo eso: comenzó a nadar contra la corriente con una fuerza sobre natural.
Quedé asombrado al instante.
En ese preciso momento, entendí que un hombre como él trascendía los límites de lo normal, desafiando incluso a la natur