—Escuché que en Sanación Ósea no están pasando por un buen momento económico, así que he traído algunos pacientes para apoyarte,— le dije a Tarek con una sonrisa de oreja a oreja.
La expresión en su rostro se tornó gris y emoción alguna.
Yo, por mi parte, seguí sonriendo con amabilidad, sin buscar problemas ni causar alboroto.
¿Qué se podía llamar esto? Simplemente, una —venganza justificada.
Tarek no pudo mostrar ninguna actitud agresiva. Lo único que podía hacer era ordenar a sus empleados que