—¿Qué te pasa? ¿Por qué estás llorando de esa manera? Luna preguntó con evidente preocupación.
Con la voz entrecortada, le respondí: —Es de felicidad, de verdad. Las extrañé muchísimo.
Cada una de mis palabras venía directo de mi corazón.
Porque realmente había extrañado a Luna y a mi cuñada.
Cuando ellas llegaran, quería ver si María seguiría tratándome de la misma forma.
Esa mujer malvada siempre me estaba atormentando, pero Luna y mi cuñada no, ellas me cuidaban y se preocupaban demasiado por