Alodia entró y miró alrededor de ella, pero no vio a nadie.
—Qué raro, ¿dónde anda la gente metida?
Justo cuando se preparaba para marcharse, de repente notó que las cortinas se movieron un par de veces.
De inmediato se dio cuenta: había alguien escondido detrás de las cortinas.
¿Quién sería?
¿Sería que finalmente su querida hija había abierto los ojos y había escondido a un hombre aquí?
Alodia, curiosa, se acercó con discreción. Estaba lista para darle una sorpresa.
Se acercó con mucha precauci