Me dejé caer en el sofá, suspirando, y con una expresión de lástima le dije: —Entonces estás acabado, estando encerrado aquí no creo que puedas salir.
—¿Por qué? ¿Por qué te han encerrado aquí? ¿Quién eres tú? ¿Cuál es tu nombre?
—Me llamo Óscar, cometí el error de ofender a la hija de la dueña de este hotel, y por eso me encerraron en este lugar.
Creí lo que Alodia me decía, y sentí que estábamos en la misma situación, así que no dudé en contarle mi verdadera historia.
Alodia, al escucharme, se