—Nosotras cuatro, todas hemos visto los cuerpos de las otras,— dijo Carla con tranquilidad mientras pedía al camarero que trajera un mazo de cartas.
El juego era bastante sencillo, era jugar brisca. La regla era que quien perdiera, se tendría que quitar la ropa.
Pensé para mí mismo que brisca era un juego que dominaba, así que no sería tan fácil que me engañaran.
El juego enseguida comenzó.
Sin embargo, el proceso no fue tan fácil como lo esperaba. Carla resultó ser una experta. En la primera ro