Las tres mujeres se quedaron un rato más en la piscina termal, luego dijeron que iban a ir a beber algo.
Pensé por un instante que ya no tenía nada más que hacer aquí, así que me preparé para irme.
Sin embargo, Carla me detuvo y me dijo: —Óscar, no te vayas aún.
—¿Hay algo más?
—Ven con nosotras.
—¿Ah?
Pensé para mí mismo, ¿por qué me piden que vaya a beber?
Las bebidas aquí son carísimas, y yo no tengo dinero para gastar en eso.
Lo más importante de todo es que Viviana, que solía siempre pagar