Capitulo530
Resulta que ese era su verdadero propósito.

En mi mente, la maldije una y mil veces.

¡Maldita! ¡Bien ponzoñosa que si es!

¡Pero ni muerto voy a dejar que se salga con la suya esa condenada!

Apreté con fuerza los dientes y dije con firmeza:

—¡Sigue soñando! No voy a hacer lo que dices, así que mejor lárgate de una vez por todas.

María, sin inmutarse, cruzó tranquila los brazos y me miró con calma.

—¿Estás seguro de que quieres echarme? Recuerda que soy una clienta.

—¡Segurísimo, completa y absolu
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