Pensé que esto era demasiado fácil.
Solo tenía que fingir que entre Paula y yo no había pasado nada, que solo habíamos charlado de manera inocente.
Pero al instante Viviana truncó mi idea:
—Eso sí, no puedes mentir. Después voy a buscar a esa mujer para verificarlo. Si descubro que me engañaste, estás totalmente acabado.
Mi mente se nubló.
¿No puede ser? ¿Esta mujer es el mismo demonio?
¿Realmente iba a tomarse la molestia de confirmar algo tan trivial como esto con Paula?
No tenía ninguna neces