Ver a Patricia marcharse me dejó un extraño sentimiento de pérdida.
Cuando estaba con ella, todo se sentía tan elegante, armonioso, como si el aire a su alrededor transmitiera una completa tranquilidad.
Había algo en Patricia, una especie de nobleza natural, una presencia única que me recordaba lo que significaba realmente pertenecer a una familia de renombre.
Pero ella se iba, y yo no tenía ninguna razón válida para detenerla.
Resignado, volví la mirada hacia Viviana.
Ella me observaba atenta c