Viviana, al decir esto, se sentó y le ayude a estirarse un poco..
—Ohh, qué agradable se siente.
Mientras estiraba su cuerpo, la falda de su vestido largo se levantó sin querer, dejando al descubierto alguito
Esas piernas blancas y suaves, con su mucha delicadeza, hicieron que mi mente empezara a divagar.
Rápidamente, cubrí su trasero con mi propia ropa: —Deberías tener más cuidado. Estas mostrando demasiado , y podrías terminar siendo aprovechada. Quién sabe, tal vez la gente te critique por la