No podía dejar de repetirme una y otra vez: —No pienses en cosas inapropiadas.
Lo hacía solamente para evitar que mi cuerpo reaccionara, así que me alejé un poco de Viviana, manteniendo asi una distancia prudente con ella.
Viviana, por su parte, no parecía tener prisa alguna para jugar conmigo. Simplemente se recostó sobre mis enormes y encantadores senos, como si estuviera descansando.
—Tus senos es tan sensuales y llamativos... Me encantaría dormir un rato en ellos, — dijo Viviana de manera tr