—Ok, pero lo que dices no es verdad. No me creo que no hayas pensado en mí en lo absoluto, — dijo Viviana, con una sonrisa pícara y encantadora.
Esta mujer realmente no era fácil de engañar.
Era evidente que tenía mucha experiencia en estos asuntos. Y yo, frente a ella, me sentía como un novato total.
Viviana rápidamente se quitó las gafas de sol y el abrigo, y fue entonces cuando la vi tal como era. Hoy llevaba un vestido largo y ajustado que dejaba ver a simple vista su figura elegante y encan