—Está bien, entonces primero pregúntale a tu cuñada —dijo Raúl, mirándome con una mezcla de ansiedad y expectativa, como si quisiera que contactarse con ella en ese mismo instante.
Suspiré antes de responder:
—Ahora tengo que ir a trabajar. Cuando tenga tiempo, lo haré.
Raúl pareció darse cuenta de que no tenía intención alguna de llamarla delante de él. Con una sonrisa fingida, afirmó:
—Está bien, primero ocúpate de lo tuyo. Pero cuando hables con ella, no te olvides de avisarme.
Respondí con u