Cuando me di cuenta de lo que estaba pasando y miré de reojo a Sofía, la vi con los ojos bien abiertos, mirando atónita a Luna y a mí.
Ambos nos quedamos completamente paralizadas.
Nosotros dos estábamos más nerviosos que nunca.
Luna rápidamente trató de calmar a Sofía: —Sofía, no pienses mal, no hay nada entre Óscar y yo. Solo que… solo que…
Luna no sabía en realidad cómo explicarlo, su mente estaba hecha un verdadero lío, y sus palabras no salían de forma coherente.
Habló tanto tiempo sin pode