—Luna, no digas más esas cosas, para mí eres como una diosa, nunca me ha importado la diferencia de edad.
Lo que dije, lo dije de corazón.
Y la verdad es que Luna es tan joven y hermosa que, si no revelara su edad, nadie podría adivinar que ya tiene más de 30 años.
Estoy seguro de que, si se pusiera un uniforme escolar, algunos hasta pensarían que es una estudiante.
Luna estaba a punto de decir algo más, pero yo no la dejé continuar, simplemente la besé con pasión metiendo mi lengua en su boca.