Finalmente, Sofía dejó de lado su actitud defensiva hacia mí y me miró con un aire de duda. —¿Entonces, tienes alguna forma de ayudarme a solucionarlo?
—No tienes nada grave todavía. Si consigues un novio y además te haces un tratamiento con medicamentos, tus problemas pueden mejorar.
—¿Ah?— Sofía me miró con los ojos bien abiertos, claramente sorprendida por lo que acababa de decir.
—Ah, ¿qué? Tu tipo de problema, un hombre es el mejor remedio.
—Para ponerlo de manera simple, lo que te pasa es