—¿De verdad? Pero, ¿cómo es que siento que estás hablando por despecho?— preguntó mi cuñada, sabiendo perfectamente lo que estaba haciendo.
Sabía que ella me estaba provocando, pero no podía hacer nada al respecto.
Sentí un poco de enojo, también un poco de frustración. Y pensé entonces para mis adentros: —Lucía, boba, ¿no te has dado cuenta de que tu marido me ha pedido que duerma contigo? Y será esta misma noche, no podrás presumir por mucho tiempo. Esta noche verás cómo te enseño una buena le