Después de ahogar todas las penas en la casa de sus padres, Helena regresó a casa con una misión: empacar sus cosas para volver a vivir con ellos.
No sería una tarea fácil, ya que le encantaba vivir sola, tener su espacio y su horario. No es que ella no estuviera allí… pero volver a vivir en su antigua casa definitivamente perdería su libertad.
Pero por ahora, era la solución más sensata. También porque ya no podrá pagar el alquiler y los trabajos no se caen del cielo, sobre todo con la ola de