POV. Adrian
La casa se vació lentamente, llevándose consigo la euforia y el miedo, dejando tras de sí un silencio pesado y cargado de implicaciones. Amelia y yo nos quedamos de pie en el salón, rodeados de los vasos vacíos y el fantasma de la celebración truncada. La victoria se sentía diferente ahora. No era un trofeo brillante, sino un arma pesada y peligrosa, algo que exigía más de mí de lo que estaba seguro de poder dar.
Amelia empezó a recoger en silencio, moviéndose con una calma que no e