POV. Adrian
Estábamos en una cocina inundada de sol, con ese aroma delicado y envolvente del té recién servido mezclándose con el dulzor especiado de las galletas de jengibre. La luz entraba a través de un ventanal amplio, derramándose sobre la mesa y deslizándose por el aire en partículas doradas que parecían suspendidas en el tiempo, hasta detenerse suavemente sobre el rostro de mi madre.
Clara, la enfermera, había dejado las tazas frente a nosotros con una discreción casi íntima, como si co