POV. Adrian
—Adrian… —la voz de Amelia sonaba lejana, preocupada. Sentí su mano sobre mi brazo, pero no pude responder. Miré mi pecho, como si esperara ver a mi corazón abriéndose paso—. Adrian, cariño, respira. ¡Respira!
Su voz era un sostén, pero estaba demasiado lejos. Sin darme cuenta, perdí el equilibrio. El mundo se inclinó. Mis piernas, que antes se sentían de plomo, ahora se sentían como gelatina. Flaquearon, y sentí cómo mi cuerpo se desplomaba.
Pero nunca llegué al suelo.
Un brazo fir