POV. Adrian
Dominic me miró, esperando una reacción, pero mis músculos estaban congelados. Mi mente, sin embargo, era un torbellino, tratando de procesar el nombre que acababa de pronunciar: Erik. No Arthur. Mi padre no era el monstruo que me había criado, sino un fantasma que nunca conocí.
—El problema —continuó—, fue que Erik se negó a ser el peón que Dimitri quería. Se negó a usar métodos sucios, a cruzar ciertas líneas. Y lo peor de todo: se negó a unirse en un matrimonio de conveniencia. E