POV. Amelia
El aire de la mañana en la terraza era fresco, casi cristalino, y se deslizaba por mi piel con una suavidad engañosa. Las rosas trepadoras que abrazaban los muros de piedra exhalaban un perfume delicado, dulce, como si la naturaleza insistiera en ofrecerme una tregua. El sol comenzaba a elevarse con timidez, derramando un tono dorado sobre los jardines perfectamente cuidados, bañando cada hoja con una luz que en otro momento me habría devuelto la serenidad.
Se había convertido en m