POV. Adrian
La luz del sol atravesó mis párpados cerrados con la violencia de una invasión. No fue un despertar suave ni progresivo, sino una irrupción brutal, como si alguien hubiera decidido arrancarme del sueño sin delicadeza. Intenté girar el rostro para escapar del resplandor, pero el simple movimiento desató una punzada aguda que nació en la base de mi cráneo y descendió como un latigazo ardiente por la columna.
El dolor no era superficial. Era profundo, denso, instalado en los huesos.
Ab