POV. Adrian
El silencio de la casa era un peso aplastante. No era un silencio tranquilo, sino uno que presionaba contra el pecho, que amplificaba cada pensamiento hasta volverlo insoportable.
Bajé las escaleras, cada paso un eco de la derrota, el sonido hueco retumbando en el mármol como si la casa entera fuera testigo de mi caída. Me quité la chaqueta sin darme cuenta y la dejé abandonada sobre el pasamanos. No tenía fuerzas ni para fingir orden.
Me encerré en mi despacho.
Este era mi santuari