Estaba nerviosa, Massimo parecía preocupado y el médico le advirtió que cualquier cosa que me alterara podía afectar a nuestro bebé, después de la fiesta, ya había tenido suficiente.
Ya era tarde, mi bebé por lo visto tenía hambre porque no dejaba de moverse, así que me apresure para darme un baño y bajar a desayunar, mientras me bañaba, me pareció escuchar que alguien abría la puerta de la habitación.
Quizás había sido mi imaginación, así que después de vestirme, bajé, el ama de llaves se en